En los años 80 hallamos la innovación musical más destacada en una herramienta de trabajo: el sintetizador.
Este aparato sintetiza el sonido para trabajar directamente con las ondas que este produce, pudiendo manipular así a nuestro antojo su amplitud y su frecuencia, e, incluso, permitiéndonos juntarlas unas con otras.
Este utensilio se había comenzado a fabricar en los 60, pero era de enormes dimensiones y su uso no resultaba ni práctico ni económico.
Asimismo, continuó el auge de la guitarra eléctrica en todo el panorama internacional. En concreto, en España, este instrumento tuvo especial protagonismo en la movida madrileña, movimiento en el que grupos como Radio Futura tuvieron muchísimo éxito.
Por último, cabe destacar una moda relacionada con la batería consistente en aumentar de una forma exagerada y artificialmente la reverberación de la caja para después acortar el eco, de manera también «antinatural». Esto solo se podía hacer en un estudio dotado de la tecnología necesaria.