La década de los 2000 supuso un cambio radical para la producción musical alrededor de todo el mundo. Sin duda, las innovaciones más destacadas fueron dos: el auto-tune y un nuevo género musical, el reggaeton.
Por una parte, el auto-tune es un programa que permite manipular la voz para hacerla más aguda o más barata de una forma económica y casi instantánea. Comenzó usándose para dar pequeños retoques a la voz y afinar notas muy concretas, pero, con el paso del tiempo, se fue experimentando más hasta que los productores de la cantante Cher crearon un sonido característico con esta herramienta: en la grabación del tema «Believe», probaron con el máximo nivel y el resultado fue una especie de voz robótica que ahora podemos encontrar en diversos estilos y canciones.
Por otra parte, el reggaeton, un género en auge en la actualidad, comenzó a difundirse en esa década. Se trata de un género caracterizado por su ritmo, que es acentuado por una combinación de tresillo 3-3-2 complementado por bombos en tiempo 4/4 con estilos de dancehall y raggamuffin, así como una serie de elementos que se encuentran en el hip-hop.